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Ficha de Noticia

 

La vigilancia sanitaria porcina se incrementa ante la amenaza de peste porcina africana

​El Ministerio de Agricultura ha publicado el programa de vigilancia sanitaria porcina para el 2020

El sector porcino español es el principal sector ganadero en el país, además de posicionarse entre los principales productores a nivel europeo y mundial.

 

Su estabilidad depende, en gran medida, del nivel de exportaciones de animales vivos y sus productos tanto a otros Estados Miembros como a terceros países; esta dependencia es mayor con cada año que pasa.

 

El mantenimiento de la cabaña porcina nacional como libre de enfermedades de declaración obligatoria es crucial para el correcto funcionamiento de este flujo comercial y, por consiguiente, para la rentabilidad de las explotaciones porcinas y del sector en su conjunto.

 

Desde el año 2006 se viene desarrollando el Plan de Vigilancia Sanitaria Serológica del ganado porcino, si bien, en base a los resultados del análisis de riesgo motivado por el cambio de situación epidemiológica causado por el incremento en la incidencia de Peste Porcina Africana (PPA) en los países del centro y este de Europa y Rusia, y siguiendo las recomendaciones de la Comisión Europea, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha considerado necesario “incrementar los esfuerzos de vigilancia con el objeto de conseguir una detección temprana en el caso de que se produzca la incursión de virus de la PPA en España. Durante los últimos meses se ha seguido confirmando la presencia de PPA dentro de la zona de restricción establecida por la Comisión Europea y que afecta a varios países comunitarios; esto indica que el riesgo sigue presente. La existencia en estos países de explotaciones de traspatio con bajos niveles de bioseguridad y la afectación de la población de jabalíes silvestres suponen un riesgo significativo de difusión de la enfermedad hacia el resto de la Unión Europea y, en consecuencia, hacia España, por lo que se hace necesario seguir con la vigilancia reforzada durante el año 2020”.

 

El plan de vigilancia para 2020 tendrá un componente pasivo, fundamentado en campañas de información y concienciación para la detección temprana de casos compatibles con estas enfermedades, y otro activo basado en muestreos serológicos y virológicos periódicos dirigidos al riesgo, así como de un plan de vigilancia de lesiones macroscópicas compatibles en mataderos. Además, se establece una vigilancia especial en las condiciones de limpieza y desinfección de los vehículos de transporte de animales vivos que procedan de los países de mayor riesgo en relación a la posibilidad de entrada de del virus de la PPA.

 

VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA DE PESTE PORCINA AFRICANA


Por otra parte, el MAPA también ha publicado el programa nacional de vigilancia epidemiológica de peste porcina clásica, peste porcina africana y enfermedad de aujeszky en poblaciones de jabalíes.

 

Este programa tiene gran importancia debido a que la población de jabalíes ha jugado un papel principal en la diseminación de la PPA en Europa desde su entrada en 2007 desde Georgia.

 

Se considera que esta enfermedad tiene un elevado potencial de difusión de forma extensiva y rápida a nivel internacional. De hecho, existe un riesgo constante de diseminación de la enfermedad siendo los factores de riesgo más importantes la introducción de carne de cerdo infectada y el movimiento de jabalíes infectados. “La población de jabalíes tiende al alza y no debe dejar de considerarse la posibilidad de mantenimiento endémico de la enfermedad, una vez reintroducida, gracias a la posible infección de las poblaciones de jabalíes y la intervención de las garrapatas del género Ornithodoros spp. en la zona del suroeste de la Península Ibérica”, señala el MAPA.

 

En los países del este de Europa afectados por el actual brote está jugando el jabalí, por sí solo sin la presencia de garrapatas, un rol importante en el mantenimiento de la enfermedad en la zona. La opinión científica más extendida es que la ausencia de especies carroñeras unido a las bajas temperaturas del invierno hace que los cadáveres de los jabalíes muertos se mantengan en el campo durante largos periodos de tiempo (pasando el invierno) manteniéndose como fuente de infección para los jabatos de la primavera siguiente.

 

Diario Veterinario

Publicado el 23 / 01 / 2020 en la categoría de Noticias