Está en:

   

Ficha de Noticia

 

Control ambiental en explotaciones porcinas – ¡Ahora y siempre!

Con la llegada de los primeros calores, en todas las explotaciones entran las prisas por revisar los sistemas de ventilación. Este año, en plena pandemia del COVID-19, este procedimiento pasa de importante a vital.

No porque las personas puedan transmitir el virus a los cerdos (no se ha logrado una replicación activa del virus tras la inoculación experimental en cerdos), sino por las consecuencias que puede tener una mala ventilación en nuestro propio sistema respiratorio.

Una mala ventilación también incrementa el riesgo de contagio entre personas en sitios cerrados.

El aire viciado contiene todo tipo de partículas nocivas que dañan las vías respiratorias: polvo, gases, virus y bacterias. Sin una buena ventilación, el aire viciado puede enfermar a los cerdos y a los trabajadores.

Pero cuando uno tiene un sistema que circula efectivamente aire fresco y regula la temperatura, tiene un impacto positivo en la salud, el bienestar y el rendimiento de los cerdos.

Cada explotación es única, con una serie de desafíos ambientales y estructurales que deben tenerse en cuenta para lograr un rendimiento óptimo.

Se trata de encontrar un sistema que se adapte a los cerdos, las instalaciones y al negocio. Un sistema de ventilación inadecuado puede ser peor que ninguno, ya que afecta a la salud del cerdo y del bolsillo.

La elección del sistema de climatización y hacerlo funcionar correctamente, sacándole todo el potencial, puede llegar a ser un poco abrumador. Después de todo, es una ciencia precisa y hay muchos factores involucrados, que incluyen el tipo de sistema de ventilación, el diseño del edificio, la temperatura exterior, las condiciones del viento y el aislamiento, así como la cantidad, el peso y la edad de los animales.

Además, el mercado ofrece innumerables opciones, y la innovación es constante.

Establecer un pequeño manual de protocolos y funcionamiento con nuestro proveedor nos ayudará a entender mejor y sacar mayor rendimiento de las instalaciones. Nuestro proveedor es quien mejor conoce el equipo y nos puede proporcionar los trucos y consejos necesarios. Por ello, a la hora de elegir proveedor, tan importante es el sistema, material y presupuesto, como el servicio técnico posterior.

 

CÓMO DETECTAR POSIBLES PROBLEMAS DE VENTILACIÓN

La detección de problemas de ventilación con la simple observación de los animales o con la ayuda de aparatos debería ser una tarea periódica más en la granja.

Para ayudarnos a realizarla, podemos hacer un checklist y así evitar dejarnos nada:

Aunque la parte en la que están involucrados aparatos puede ser más técnica y puede que precisemos ayuda, detectar signos de estrés ambiental en nuestros animales debe ser algo que todos los trabajadores deben conocer y, si no es así, formarlos para ello.

Cuando el ambiente se convierte en un factor estresante, la respuesta del cerdo puede llevar a empeorar su rendimiento productivo (IC, GMD, prolificidad, producción de leche, salida en celo…) y su estado sanitario. Dicha respuesta dependerá en gran medida de la edad y fase productiva del animal.

 

PROBLEMAS DE TEMPERATURA 

Los cerdos reaccionan a las altas y bajas temperaturas. Pero esta reacción estará relacionada con la sensación térmica que ellos perciben. No es un reflejo exacto de lo que está marcando el termómetro.

La sensación térmica depende de la temperatura, humedad, tipo de suelo, velocidad del aire, tipo de raza, composición de la dieta e ingesta, etc.

Observando a los cerdos podremos saber si estos se encuentran dentro de lo que conocemos como Zona de Confort Térmico.

Cuando los cerdos tienen calor raramente los veremos secos, los encontraremos sucios, húmedos y acostados en toda su extensión para aumentar la superficie de contacto con el suelo.

También aumentará su ingesta de agua, disminuirá el consumo de alimento y aumentará la frecuencia respiratoria traducida en jadeo.

Por el contrario, cuando tienen frío, se amontonan y aumentan el consumo de alimento para incrementar la ingesta de energía.

 

 HUMEDAD

Entendemos por humedad relativa (HR) la relación entre la cantidad de vapor que posee el aire y la cantidad de vapor de agua que podría haber como máximo a una determinada temperatura y presión.

HR bajas: pueden ocasionar daños a nivel de las mucosas del aparato respiratorio, dando lugar a toses y estornudos, a la vez que se ve afectado el epitelio ciliado, facilitando la entrada de infecciones.

HR altas: cuando la temperatura ambiental también es alta, se ve dificultada la eliminación del calor por parte de los animales. Niveles altos de HR facilitarán la transmisión de enfermedades dentro de la nave.

 

VELOCIDAD DEL AIRE (CORRIENTES)

Velocidades excesivas de aire afectarán al comportamiento de los animales, se observará una elevada actividad en el corral, los lechones estarán nerviosos, aparecerán comportamientos anormales como mordeduras de colas, los lechones tendrán mal aspecto general y aparecerán problemas respiratorios en lechones de fase 2 y 3, y diarreas en lactantes.

Es muy común observar cambios en la zona de descanso y la zona sucia pese al diseño.

Los cerdos nunca se refugian donde sienten corrientes de aire porque están incómodos, y lo transforman en la zona de defecación.

 

PROBLEMAS HABITUALES QUE NO SOLEMOS TENER EN CUENTA

Hay elementos a los que estamos tan acostumbrados que ni siquiera los vemos y no le damos la menor importancia.

  1.- PROBLEMAS CON LOS SENSORES DE TEMPERATURA  

Los sensores de temperatura son una parte importante de cualquier sistema de ventilación ya que miden la temperatura real que experimentan los cerdos. O eso intentan.

La temperatura real que experimentan los cerdos puede ser realmente difícil de medir, ya que dependerá en gran parte de dónde están colocados los sensores. Deberían situarse lo más cerca posible del área de descanso de los animales, pero sin que estos logren alcanzarlos para que no los estropeen.

Esto dificulta en gran medida la elección de su localización y, por lo tanto, acaban poniéndose donde nos resulta más cómodo o menos molesto para nosotros, proporcionando temperaturas poco reales.

La situación del sensor debe tenerse en cuenta a la hora de interpretar la temperatura real que tienen los cerdos, y ajustar en base a ello la ventilación.

  2.- FUGAS  

Es importante que cualquier edificio que use ventilación forzada, esté bien sellado.

Cualquier espacio o grieta en la estructura, permitirá la salida rápida de aire.

Estas brechas se pueden localizar, buscando la acumulación de polvo. La acumulación de polvo se produce por entrada de aire frío a través de los huecos que enfrían la superficie de la pared formando condensación, haciendo que el polvo del edificio se adhiera allí.

  3.- PROBLEMAS PARA MANTENER LA TEMPERATURA EN LA MATERNIDAD  

El eterno dilema de mantener dos ambientes totalmente diferentes marcados por las necesidades radicalmente opuestas de las cerdas y de los lechones.

El confort térmico de las cerdas se sitúa alrededor de los 20ºC, y por cada grado de más disminuye el consumo de alimento y aumenta su malestar y estrés.

En el caso de los lechones, necesitan temperaturas cercanas a los 37ºC.

Con la llegada del buen tiempo es habitual dejar de usar las lámparas, y en los meses más calurosos, incluso las placas de calor.

Esto puede resultar un problema para los lechones, ya que hasta que las cerdas no consumen cierta cantidad de energía, producen poco calor, y no son capaces de proporcionar a los lechones la temperatura necesaria. Además, la necesidad de buscar calor en la madre puede aumentar el número de aplastados.

Por todo ello, es necesario trabajar muy bien los dos ambientes, con nidos, material secante para los lechones, etc.

  4.- OBSTRUCCIONES EN EL TECHO  

Cualquier obstrucción en la parte superior de las naves, ya sean depósitos, tuberías, fluorescentes o luces, pueden desviar los flujos de aire frío hacia las zonas de descanso de los corrales, provocando, por ejemplo, problemas de mordedura de colas o diarreas en lechones de corta edad.

En la medida de lo posible, la parte inferior del techo debe ser lisa, los fluorescentes deben estar colgados paralelos al flujo de aire, y debe planearse muy bien el recorrido de las tuberías.

Este riesgo de corrientes aun es más frecuente en la primavera y el otoño, cuando las temperaturas diurnas y nocturnas varían mucho.

 

CONCLUSIÓN

En conclusión, para poder detectar las posibles anomalías, es imprescindible conocer cómo funciona el sistema de nuestra granja y comprender los fundamentos del movimiento del aire y la termodinámica, así como detectar los cambios de comportamiento de nuestros animales, que pueden indicar falta de confort térmico. Pero debemos tener en cuenta que no es una cuestión puntual y estacional, sino algo a tener en cuenta en nuestras rutinas diarias para mejorar la eficiencia productiva y el bienestar de todos.

porcino.info

Publicado el 03 / 06 / 2020 en la categoría de Noticias