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Causas, consecuencias y soluciones al peligro que sufre el ecosistema de la dehesa en Córdoba

La seca de encinas por falta de lluvia y repoblación pone en jaque la economía del cerdo

La dehesa es el valor paisajístico y medioambiental más importante de la comarca de Los Pedroches, un tesoro en una zona que guarda y encierra la mayor superficie adehesada de Europa. Al norte de la provincia de Córdoba se erige un ecosistema único donde la mano del hombre ha provocado que el valor medioambiental se entremezcle con el económico al ser base de la ganadería ya que las extensiones de encinas son el hábitat donde año tras año pastan algunos de los mejores cerdos ibéricosdel mundo. Un binomio que podría ser idílico si no fuera por los problemas que amenazan a este ecosistema y ante los que se vienen alertando desde hace años, la falta de regeneración de las encinas y la seca de las existentes ponen en jaque a todo un sistema que engloba el valor natural con el valor económico. De fondo quedan programas destinados a la concienciación para esa regeneración, la proliferación de empresas que buscan soluciones ante la seca y en primer plano una problemática compleja de abordar.

 

La situación por la que atraviesa la dehesa copa desde hace algunos años muchas de las acciones informativas y formativas que se suceden en el territorio, pero ¿hasta qué punto está en peligro este ecosistema? El biólogo Pedro López conoce de primera mano la situación actual y no duda en afirmar que «la situación es alarmante porque no se están haciendo las repoblaciones necesarias, la encina es un árbol que tarda mucho en crecer y a eso hay que unir que la presencia de la ganadería es cada vez mayor, por lo que zonas de dehesa se están perdiendo».

 

Con todo, la situación sería más alarmante en la parte occidental de la comarca, en términos municipales como Belalcázar e Hinojosa del Duque donde «quedan pequeñas encinas que se están cayendo». No ocurre lo mismo en la zona oriental, con Cardeña y Villanueva de Córdoba a la cabeza de términos que apuestan por la regeneración por los estrechos lazos con la producción del cerdo ibérico.

 

 

 

 

 

«Siempre se ha dicho que la dehesa es el ecosistema donde se encuentra el equilibrio perfecto entra la ganadería y el hombre, pero esto está dejando de ser así», defiende este joven biólogo que analiza que la situación de conservación es directamente proporcional a las actividades económicas en las diferentes localidades, de ahí que en las dedicadas más a la producción cerealista la concienciación sobre la conservación de la dehesa esté mucho más difuminada. «La preocupación va en función de la economía, pero está claro que la dehesa tal y como la conocemos se va a ir perdiendo poco a poco si no se realizan acciones claras, directas y no se toma conciencia del problema», prosigue.

 

Consecuencias

Pero, ¿qué supondría la pérdida de un espacio como la dehesa? Evidentemente la pérdida económica es clara porque el sector del cerdo ibérico es uno de los motores económicos de la comarca, todo ello amparado bajo una de las mejores denominaciones de origen, pero también estaríamos asistiendo a una pérdida de biodiversidad fundamental.

 

Entender la problemática que asola la dehesa provoca hablar de una serie de factores donde entra la falta de lluvia, que lleva a vaticinar a algunos ganaderos la pérdida de numerosos árboles si las precipitaciones no llegan a lo largo del próximo otoño-invierno. Es la posición que defiende un joven ganadero de Los Pedroches, Rafael Muñoz, que señala la escasez de precipitaciones como uno de los puntos clave para abordar el presente de la dehesa. Pedro López va más allá y analiza otra serie de factores como la sobreexplotación ganadera, la incidencia negativa del vacuno de carne o las malas podas que se han venido realizando y que han provocado heridas en los árboles que dejan paso abierto a numerosas enfermedades. Por ello, el biólogo defiende que «hay que entender que el campo tiene unos recursos limitados y la sobreexplotación puede acarrear consecuencias irreversibles».

Soluciones

Planteada la realidad habría que abordar las posibles soluciones que pasan, incuestionablemente, por dos conceptos: la concienciación y la repoblación. Pero aquí aparece también otro hándicap, el largo tiempo que tarda una encina en crecer y producir y que provoca las comparaciones con otros cultivos como el olivo. El biólogo apunta que en 10 o 15 años se puede tener un buen árbol, aunque es cierto que para alcanzar el nivel de encinas que se conocen en Los Pedroches habría que esperar casi un siglo. «En quince años una encina ya puede echar sus bellotas, aunque para alcanzar un porte importante es cierto que hay que esperar el doble», zanja.

Bajo ese paraguas de regeneración y repoblación se han creado programas como el Dehesafío que intenta llevar esa concienciación a las generaciones más jóvenes y establecer cauces de colaboración para que los ganaderos apuesten por la repoblación. Un proyecto que implica a Covap, al Ayuntamiento de Pozoblanco y cuya segunda etapa está dirigido por la Fundación Prode.

ABC Sevilla

Publicado el 25 / 08 / 2019 en la categoría de Noticias